Pensar en videovigilancia muchas veces nos lleva, irremediablemente, a pensar en las cámaras que vemos instaladas en transportes públicos (metro, autobuses) o en algunos puntos de las grandes ciudades. Sin embargo, esta tecnología tienen muchas otras aplicaciones y, de hecho, no todas giran siempre alrededor de la seguridad. Lo iremos viendo a lo largo de los sucesivos posts.
Pero hoy traemos la experiencia de un hospital, en concreto, el Hospital Universitario de Ceuta, que ha desplegado un sistema de videovigilancia IP con el que no sólo se refuerza la seguridad clínica, sino que también se mejora la calidad de la asistencia. El Hospital ha instalado cerca de 140 cámaras, tanto en el interior como en el exterior del edificio, situadas de modo que nos resulte intrusivo, pues el objetivo es velar por la seguridad en los puntos de mayor densidad de circulación de personas.
¿Cómo contribuyen estas cámaras al mejora asistencia? Sencillo: alguno de estos dispositivos han sido instalados en los quirófanos, salas de neonatos, unidades de cuidados intensivos y todas aquellas salas que requieran algún tipo de monitorización especial. A estas aplicaciones se suman, además, las derivadas del uso del vídeo IP en actos como congresos y conferencias magistrales o en actividades formativas de teleformación. Incluso, en casos de pacientes aislados, inmuno-deprimidos con enfermedades infecciosas, es posible realizar visitas virtuales gracias a esta tecnología.
Todo un retorno de la inversión para una tecnología que tiene mucho que ofrecer tanto a las organizaciones como sus usuarios, ya sean del ámbito público como privado.

















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